Crítica de 'Naturaleza infiel' en el suplemento de libros de "El periódico de Cataluña"


Tres mujeres contra el infortunio

HEROÍNAS DEL SILENCIO

Es una buena inversión reparar en algunos narradores que, sin alharacas ni tamborradas propagandísticas, van haciendo una obra madura y muy respetable fuera del eje Barcelona- Madrid. Cristina Grande (Lanaja, Huesca, 1962) es una de ellos y acaba de publicar su primera novela después de un par de libros de cuentos, La novia parapente (2002) y Dirección noche (2006), que recibieron críticas elogiosas. Esta Naturaleza infiel merece algo más que palabras halagüeñas, merece lectores perceptivos capaces de conectarse por banda ancha con el lado inclemente de la vida.

 La narradora, Renata, es una mujer que ha rebasado la cuarentena y sobrelleva con notable decoro un  sinfín de golpes y magulladuras, desde la muerte de su padre o las múltiples adicciones de su hermana gemela María hasta la ruptura con su novio Jorge, que la había acusado de tener una «naturaleza infiel ». Estos reveses y otros (el infortunio de la madre, los intentos de suicidio, los lances sexuales sórdidos) están contados con sobriedad y concisión, sin  subrayados melodramáticos ni afectación desdramatizadora.

 El despojamiento de la prosa, sintácticamente muy pobre, participa de este deliberado tono menor con el que, de forma  muy eficaz, se sugiere que los grandes quebrantos y alegrías acaban disolviéndose en el transcurso imperceptible de los años. Renata evoca su pasado en fragmentos sueltos (los  capítulos rondan alrededor  de las dos páginas), como si estuviera hojeando un álbum de fotografías y contuviera las emociones que le despiertan. La novela acaba configurando el  cuadro de tres mujeres que han braceado en un mar de frustraciones sin alcanzar la orilla y, entre abundantes guiños cinematográficos que remiten a ese universo ilusorio y sin  tacha, deja la sugestión de un campo de batalla sembrado de muertos y mutilados y del que han desertado los héroes. Aunque quizá no las heroínas.

30-4-08